Quien soy

¿Quién soy?

Hola! Encantada de poder compartir contigo mi experiencia con el Yoga, para mí una nueva forma de sentir y respirar la VIDA. Porque ha sido el Yoga el que me ha devuelto la inspiración, el deseo de sonreír al mundo y compartir este PRESENTE Y ESTE AHORA con otras personas hermosas. 

Verás, he pasado gran parte de mi vida entre platós de televisión y reportajes en vivo para diferentes canales de mi país. Hasta que un día me detectaron un cáncer de mama y mi vida se paralizó. ¡Adiós al trabajo y bienvenida a afrontar la enfermedad y las consecuencias psíquicas que conlleva! 

Y en ese camino estaba el Yoga. Me convertí en maestra de Hatha y especialista en Yoga Oncológico para poder ayudar a otras personas en la misma situación. Para recorrer ese camino desde el autoaprendizaje y la salud integral. Y ahora ayudo con mi experiencia personal, porque la mejor «asana» es la postura que uno toma en la vida. ¿Quieres saber cómo? Únete a mí y la luz te inundará de nuevo. ¡Vibremos juntos!

Soy Nuria Tamayo. Profesora de Hatha Yoga y experta en Yoga para personas con cáncer. Cuando oyes la primera vez a tu médico decir la palabra cáncer el tiempo se paraliza. El temor hace sombra en tu vida y la mente al poco tiempo empieza a resentirse de todo el estrés. Yo tuve una gran compañera en este tránsito por la enfermedad. Mi esterilla!. Amiga comprensiva, camarada, socia y asistente ella ha pasado todas las fases de la enfermedad conmigo. Estaba allí, bajo mis pies, sosteniéndome tras la operación, durante los tratamiento, me ha visto llorar ante el miedo y la incertidumbre, ha sido mis muletas y mis alas para sobrevolvar ese campo de batalla en el que se había convertido mi cuerpo, con células que invadían, tratamientos para atacar el tumor, efectos colaterales, estrategias para resistir y las hormonas en continua guerrilla. Y también me ha mantenido serena en la trinchera cerebral porque el estrés no es buen compañero, y primero te rompes físicamente y después psíquicamente.
Gracias a la práctica del Yoga no sólo conseguí recuperar toda la movilidad del brazo sino que me hice más flexible, descomprimí las articulaciones, recuperé todo el rango de movimientos, fortalecí la musculatura y sobre todo, gracias a la respiración, reduje la ansiedad. Creí firmemente en ese espacio seguro de recuperación. Así que, me hice profesora de Yoga Oncológico porque quiero que mi experiencia sirva a los demás, devolverle a mi esterilla, lo que hizo por mí. Más allá de una tabla de salvación, me ha regalado una nueva forma de mirar el mundo.

LA ESTERILLA SE CONVIRTIÓ EN UN LUGAR DESDE EL CUAL OBSERVAR Y RECIBIR LA VIDA, Y COMO UNA PARTE DE LA VIDA, LA ENFERMEDAD. El Yoga Oncológico se ha convertido pues en una forma de sentir. Porque, si bien yo he tenido una buena recuperación, hay muchos pacientes que ya sea por su previa forma física o por la dureza de los tratamientos, necesitan una clase especial, adaptada a ellos y con todos los beneficios que ofrece una práctica guiada y comprensiva. Esta enfocado a contribuir a la progresiva restauración física y emocional…es suave, amable y amoroso, adaptado a las características biomecánicas o patológicas de cada enfermo para restituir sus funciones. Y mi aprendizaje nunca finaliza, porque en cada clase que imparto, los alumn@s me ofrecen una lección de humildad y un doctorado continuo de formación. 

Convencida no sólo por experiencia, si no por todas las evidencias científicas que apoyan que la práctica del Yoga tiene muchos beneficios para los pacientes oncológicos quiero que lo experimentes como una forma más de ser activ@ en tu recuperación.

Si eres enferm@ de cualquier tipo de cáncer este Yoga es una práctica con enormes resultados para tolerar mejor las terapias y sus efectos secundarios, mejorar la percepción y las habilidades motoras, mejora estado de animo y la gestión del dolor. En EEUU ya lo “recetan” como parte del tratamiento. En los centros oncológicos más conocidos se recomienda a los pacientes que practiquen técnicas antiestrés como el yoga.

El Yoga me dio motivación, sentido de disciplina ante la apatía, la desgana y la tristeza y el Pranayama la calma hacia eso que sentía

Ante la montaña rusa hay que conectarse a la esperanza, abrirte una ventana a la tolerancia y ayudarte a ser consciente de tus fortalezas, darte un espacio para entender tus emociones y sentir tu cuerpo. Lo que en realidad se te requiere es adaptación, no resistencias.
El cáncer me transformó, me enseñó a VIVIR y aprendí a nutrir mi cuerpo y mi mente. Ahora pienso que nosotr@s, somos nuestra propia revolución anticáncer porque se trata de afrontar un RETO, no una lucha ni una batalla. Reconectar con nuestro cuerpo, convertido en enemigo, y regresar de nuevo a la mente al calor del hogar interior, el único donde encuentras paz.

Inhala y exhala

Namasté

Nuria Tamayo

Certificaciones

 

Yoga Hatha (Yoga Alliance)

Yoga Restaurativo (Yoga Alliance)

Yoga en Silla (Yoga Alliance)

Yoga Oncológico (Fundación Rádika)